Estas noches te espero mirando al sol...Venga Valiente!

22 noviembre 2013

Neblina

Vaivén de ojos metálicos, superficie de agua
recorriendo lineas improvisadas
a mitad de la caída libre.
Sonrisas que nacen del pensamiento de otras, ajenas,
desconocidas,
pasos sin ritmo ni rumbo,
caracoles abiertos donde se sientan los niños
antes viejos, antes sueños, antes nada.
Palabras que nadie dice,
colores que nadie inventa.
¿Qué pasa si la magia se te escapa entre los dedos
por confundirla con la lluvia?
Cafés compartidos, libros gastados de tantas miradas;
abrazos sin frío, caminos sin mapas.
De los pétalos que tapizaban el suelo ya sólo queda uno,
o tal vez sea una mancha de café.

01 agosto 2013

Danza luna

Gotas de luna
salpicando cabellos de onix
entre el grito líquido eterno
del viento húmedo y frío sobre las rocas.
Pies desaparecidos bajo el manto invisible,
sangre planetaria
corriendo sobre burbujas amorfas.
Ondas de jazz flotando
a través de la lluvia dormida.
Ojos de madera bailando escondidos
bajo el humo de una noche eterna.
Guardianes de vida
custodian los cantos de la mañana.
Ojos de luz que están por despertar;
paleta de colores en el cielo.
Las radios viejas encuentran su lugar en la nada,
junto a vestidos de flores rotos y relojes invertidos.
Besos verdes y rojos antes de amanecer.

25 julio 2013

Fairytale

Onda magnética que detiene los pasos
almas que no saben a dónde correr
media vuelta, ojos blancos
corazones de cristal.
Voz metálica danzante
corre al abrazo del dragón.
Hadas que te siguen bajo llamas
y sombras sin dueño;
torres que parapadean
susurros rojos
para recordar a sus princesas.
Bajo la lluvia de ácido,
nada deja de girar.
Hormigas que se comen
a quienes corren sin rumbo.
Llamas grises,
gusto a té verde en la piel.
Palabras que se disuelven
justo antes de respirar.
Profesías grabadas
en idiomas olvidados,
latidos gemelos
girando en bolas de humo.
Para salir del laberinto de espadas
es necesario aprender a volar.

Observatorio

Cristales rotos
ojos espías
columnas frías
puertas olvidadas.
Hilos rojos
sobre plutón.
Cueva de metal
florece arificialmente
huellas de faldas
y botas de soldar.
Mundos al revés
entre plumas grises.
Se perdió el camino
entre las estrellas;
búsqueda universal infinita
para inviernos negros.
Bocas brillantes
ocultan agujeros negros.

Warrior

Sal líquida
explosión en tierra roja
almas desnfocadas
equilibristas primarias.
Zapatos rotos
sobre el sol.
Caminos que se extienden
entre besos de arena.
Ojos constelados
que buscan
confidencia en la oscuridad;
manos desiertas
llenando huecos simuláneos.
Fantasmas enemigos
estática onírica,
punzocortante.
Bajo la colina
espera otra vida.
Cuerpos que buscan almas
en hibieración.
Golpes de electricidad
y sonrisas entumidas.

Carretera

¿Dónde dejé las lunas que dibujé pensando en ti? ¿Las habré perdido en la caja de besos que guardaba para darte? ¿Se despintaron con las lluvias de primavera?

El olor a madera podrida llena la estancia, donde colgué los cuadros en los que pinté las risas que guardaba para tus días azules. Las ruinas del bosque se comieron la cabaña visceral, donde la vieja estufa de leña y la radio que me acompañaban salieron corriendo por la cocina antes de evaporarse en  charcos de sol. La nieve entra por la ventana, dibujando angeles que suben y bajan escaleras eternas, con jerseys de piel y rodillas rojas. El camino desparece bajo el caucho de un fiat verde; adoquines que explotan como tabla de ajedrez. Pálpitos secos que desaparecen bajo gasas de polvo que no recuerda su propio color.

Silver shine

La goma de mascar en el zapato está mojada,
lluvia matutina con guiños de complicidad
caricias químicas entre hilos revueltos:
de pronto surge una segunda piel.
Zapatos rojos que cantan
perdidos en los bostezos de una cuidad en coma,
columnas de nubes cansadas.
Las gárgolas quedaron atrapadas hace siglos
vigilando el atardecer.
Galletas no etéreas que perforan la piel;
dobla la esquina a las tres,
planetas deshidratados flotan por doquier.
Bebés empacados en sacos muertos
buscan besar el sol.
Quizá saltando al círculo gravital
la libélula haga amanecer.

Lay down

Luciérnagas marchitas,
celdas de rocío,
membranas dormidas
bajo nuestros pies.
Verde que araña
cosquillas ciegas,
programadas
para el punto exacto
de líneas paralelas
en el mecanismo de tiempo.
Juramentos encontrados
al aire.
Manto de agua suspendida
sobre las mejillas.
El viento inventa canciones,
suspiros
de tardes grises en Japón.
Recuerdos de un cielo triste
y un abrigo frío;
estallido sanguíneo
de un momento congelado.
En otro mundo
siempre tendremos dieciseis.

20 julio 2013

Fukai Mori

Beso de la tierra
entre las pestañas,
quiso contar su sueño entre hojas viejas;
cuentos de nubes grises y resplandores de color.
Las auroras caen sobre el polvo,
magia de creación cultural.
Debajo del vestido
escurren los helechos
bosque asesinado
por el bien de la imaginación infantil.
¿Cómo se protegen las hadas,
si no es alejando a los intrusos?
Extraños que danzan entre las veredas,
lluvia de espadas sin fin.
Ese momento donde estar despierto
es un punto en agún lugar entre la incosciencia y la realidad.
Has perdido los zapatos y la sonrisa,
para comprar un final feliz
Dime qué quieres, niña, detrás de tu pared.

13 julio 2013

Gigantes

Ojos milenarios
cazan el universo.
Fragementos perdidos
en los huesos de la historia.
Dime qué piensas,
para montar tus recuerdos en el aire;
ruinas futuristas.
Los gigantes buscan
zapatos y brazos.
Atrápame en las olas,
bajo el volcán.
Lenguas azules que susurran
misterios de la oscuridad.
Podría contarte de ángeles de nive
y lluvias de metal.

Globos

En la cima del mundo
capturando fotogramas sucesivos;
aliento blanco de montaña.
El frío vomita su huella
en medio de la nada.
Mirando en dirección opuesta,
cadena cutánea
de promesas inconscientes.
Globos gemelos
unidos al otro lado del mundo.
Bajo la estatua de un héroe que no conces,
las piedras guardan los recuerdos:
sonrisas y besos infantiles
perdidos en colores aéreos.

18 abril 2013

Fragmento de un sueño

Cada día la veía asomada por las ventanilla del autobus. Los sueños se le desbordaban por ojos cuando el viento le arañaba las retinas. Y aun asi, nunca cerraba su ventana. En cada lágrima forzada iba una historia imaginaria de amores improbables que cambiaban como el pronóstico del tiempo.
- ¿Qué es lo que esperas, vistiendote de sonrisas todos los días? ¿no te cansas del mismo color?
- Es el traje más bonito que tengo, y cuando le encuentre, quiero que sea lo primero que vea.
- ¿Esperas a alguien, entonces?
- Sí y no. No se puede esperar el futuro.
- ¿Y por qué no le preguntas cuándo llegará?
- Porque no le conozco.
- ¿Y cómo sabrás que es él?
- Eso es sencillo. Tenderá los ojos más cautivantes que haya visto. Podré ver el universo en ellos, será como lanzarme al vacío y nunca dejar de caer. Se que podría pasarme la vida viendo esos ojos.
- ¿Es que piensas pasarte la vida perdida en volcanes oculares?
- Claro que no. Le escribiré canciones acerca de sus lunares, y le dibujaré tatuajes con mi cabello; me contará del miedo que le dan las mantis y las promesas. Y me prometerá nunca prometerme nada. Me dormiré en su espalda y me despertarán sus mordidas en mis costillas. Odiará mi manía de tardar demasiado cuando hago la comida, pero me dejará jugar a hacer globos con el detergente para platos y haremos concursos de romper burbujas. Tendrá una tabla con mis silencios (mi silencio de felicidad, mi silencio de enojo, mi silencio de dame un abrazo, y hasta el de travesura) y me besará para curarme las fiebres.
- Ya vale. Entonces, ¿de qué cuento piensas sacarlo?
- De ninguno. Ya existe, sólo que no me ha encontrado.
- Deberías ponerte un anuncio de neón.
- Debería, es demasiado despistado...

16 abril 2013

Gravity

- ¿A dónde caen los soñadores?
- A sus pupilas.
 
 
 ¡Cántame tus soles en una piedra azul!


Memoria: esquizofrenia

Silencios oblicuos, rumiantes
entre olas sintéticas,
vagando,
construyendo
recuerdos de lunas sonrientes.
Constelaciones pintadas
en las ventiscas
de un castillo de emergencia.
Raíles de luz,
relojes bipolares.
Los zapatos más hiperactivos del mundo,
flechas imaginarias
moviendo sus mil ojos azules.
Arcoiris circulares,
víctimas dentales.
Guadias neuroquímicos
atrapados en pixeles.
Besos difusos, bocas dormidas.
¡Lánzame a la corriente
antes que el mundo nos trague!

09 abril 2013

Hasta las estrellas mueren

Había dibujado tantas vidas, que perdió su realidad, pintando parches oníricos en las ventanas de los aparadores de las tiendas a las que nunca entraba. Se había descubierto tantas veces tocando melodías sobre pianos que sólo existían en los pliegues de sus pantalones, y coros en los parpadeos de desconocidos. Y tenía la espalda constelada de lunares; uno por cada beso que le había inventado.
Y una mañana, mientras preparaba el licuado previo a su siesta matutina, la realidad le reventó en la cara como una pompa de goma de mascar... y la tinta de sus lunares dejó un charco en la cocina.

-¿Qué vas a hacer con la tinta derramada?
- La meteré en una cajita.
- ¿Crees que dejes de quererle algún día?
- Hasta las estrellas mueren.

- ¿Y si no?
- Seré una supernova.

23 marzo 2013

Freedom

Bailó, sintiendo polvo en los poros; besos de tierra electrificando sus latidos. Decidió escribirle en el pergamino más viejo los secretos de lo desconocido.Y pintarle a sus lunas su nombre, escrito en letras de miel. Porque le reventaron los labios de los besos no dados y el corazón rompió el pecho para navegar el universo como estrella fugaz. Se dejó explotar esa noche de primavera, bajo los ojos celestes que morían sobre ella. Cantó los versos no escritos y le dió al viento su forma antes de lanzarse al mar. Y bajo las ruinas de los castillos que contruía  con servilletas, le dejó su rosa de los vientos, por si al coleccionista de insomnios le daba por buscar su estrella en su globo de papel.

22 marzo 2013

Convicción.

Agujeros negros,
besos torcidos,
polvo de sueños,
lluvia de colores
y lupas mentales.
Libertad momentánea:
salto fosforecente
diagonal;
vida sonora,
semaforos en rojo.
Espectros escapistas.
Redes de luz,
caminando junto a la lluvia.
El pensamiento final
antes de la inconsciencia.


Cántame tus latidos para despertar cada día, antes de que olvide más besos en mis cuadernos viejos.

15 marzo 2013

A little thing called love

Pegaste en un libro todas mis sonrisas, sonrisas hurtadas con un telescopio; guardián de un sueño que nunca escribiste, o que tu cielo borraba, con ondas de choque en medio del mar.
Los desfiles de la musa vestida de oro y marfil, a la que nunca le entregaste las flores que cultivaste para ella; besos convertidos en mordidas a una manzana anónima y una confesión que se perdió bajando las escaleras de la escuela cuyo anuario perdí.
¿Por qué si documentaste todas mis torpezas no me dijiste que fui tu princesa esa tarde de abril?
Jamás quise los besos de ninguna otra boca, ni la protección de otros brazos, ni el calor de otra piel.. pero sólo me observaste cuando floté entre las cuerdas y atrapaste mis sueños en la tinta de un cuento que nunca leí.
¿A qué podías tenerle tanto miedo, si me pinté de amarillo por verte sonreir?

28 febrero 2013

#78

Oscuridad
Cristales de madera
Juego de escondidas
Luna inconstante
Fluctuación fantasma
Ojos de gato.
Bajo tres fantasmas
Rojos
Cabaña de abismo
Perdida
Submarino onírico
Velocidad bifurcada
Consciencia intrusa
Retos entre engranes.
Deten el mundo
O cae de él.


Te saqué de un sueño al que no pertenecías, y te multiplicaste en las caras restantes.

26 febrero 2013

Bip... bip

Porque siento, escribo. Mis latidos susurran en clave morse.

Stop

Palabras,
Silencios,
Calendarios viejos,
Roban historias y
Sillones de jazz;
Carreteras marchitas.
Ondas
Interrumpidas,
Desiciones
Sabor a madera
Y miel.
Fantasmas sonoros
Agitan corazones
Detenidos
A mitad de un semáforo
Azul.
¿Las luces del cielo
son iguales para todos?
La tinta
No mentía;
Abraza al fuego
Polvo de materia
Vida amorfa.
Dime una vez
¿Qué escondes
tras la luna?

Destino

Las lágrimas de una canción se evaporaban en la ventanilla del tren que reflejaba sus posibles futuros; con las luces de una cuidad muda dejando borrones y manchas en el vaho de su voz. Hubo veces en que deseó jamás haberse comprado el único par de zapatos que tenía, para atrapar sus sueños en la cinta imantada que había observado alguna vez en la mesa de la liquidación de estorbos en la casa de al lado de la panadería en la que nunca compraba nada, aunque siempre iba a oler. Los pasajeros ajenos a sus cambios de camino espirituales convertían el aire en veneno a su alrededor, saturando sus miradas de sonrisas sin rostro y melodías sin armonía... La vida le cambió tantas veces esa noche, que el resultado de cada segundo podría haber originado el Big Bang. Y al final, se estrelló.

Tal vez mañana limpien el cristal donde dejó la huella de su alma.

24 febrero 2013

Knight

Pasó media vida pintando existencias ajenas, hasta que olvidó su corazón. Falto de alimento, sin sonrisas, sin abrazos, cayó en coma la noche en que un asteroide abolló a la luna. El péndulo de la luna fantasma se siguió moviendo, imparcial, frente a las criaturas del universo, sin importar el espacio, el tiempo o la veracidad de su materialidad. Canto agónico a los relojes de arena enterrados en fuentes de acero y concreto. Y su existencia se perdió.
Sismos musicales en mapas de bits estrujaron el mantel en el que descansaba. Sin abrir los ojos, fotografía en negativo de un perfume feroz.
Caballero, has perdido tu armadura, ¿qué piensas hacer para acabar con el dragón?

El sol se marchita

A un paso de la nada
Aliento de libertad inflada
Sol de media tarde
Autoabrazo muscial..
La cuidad roja bajo su mirada
Pupilas evadidas
Ceremonias tristes
Lápida de rosas
Frente a la luz de una luna artificial.
No destruyas al sol,
aun le falta encontrar su órbita
junto a las raíces del destino.
Cómeme los miedos,
choque eléctrico disperso,
cuentos de felicidad
para aderezar las madrugadas.
Flotar en medio de un océano
sin fondo
sin identidad;
¿si nadie nunca se ha reflejado en él,
quién le cantará canciones?
Besos de humo
sin tacto.
Plabras sin ortografía
rotas
en cartas que nunca llegaron.
Hay que borrar las agendas del mundo.
Salto de amor
destinado a un cráter viceral.

20 febrero 2013

Sea

Las palabras se rompían cuando hablaba de él. Era como si la tierra se tragara todas las letras del mundo y nada quedara para describir los sueños. Las nubes se arremolinaban en torno a sus brazos, atrapaban sus células y drenaban su DNA... porque en los mundos pequeños hasta los poros tienen memoria.
Las hojas crujían bajo sus pies, en suelo ajeno, al otro lado del mundo. Al otro lado del túnel. Al otro lado del mar. Al otro lado de la realidad.
Nadie nunca supo qué fue de aquél que se escondía detrás de sus pupilas y sus palabras dulces, en esos ojos de otoño que lo abrigaron toda la vida; porque de él era el invierno y sus ventiscas, y la luz de la luna y los ojos de gato, y los mechones morados que siempre escondía.
Y de la nada, las apariciones de la luna se acabaron. Y abandonó el cielo y el mar, y se instaló para siempre en el corazón congelado de una muñeca. 
¿Cómo se sabe cuando uno esta soñando?






Pálpito

Guiños de lluvia y sonrisas rojas
puntos perdidos
canciones en los pétalos de un girasol.

Temblaba sin frío, como un gatito recién nacido, en la palma de la mano de nadie, de todos... alma desnuda en noche de viento. Un relámpago en el corazón y luego nada. Frío.
Le gustaba encerrarse en notas trasatlánticas, junto a palabras en idiomas que nunca conocería, tras murallas de humo y papel. Cuidad de cenizas y llamas cantarinas, fundidas en olas que chocan en los amaneceres más tristes, con una sombrilla y la sonrisa más radiante del sol.
Atrapó un recuerdo en una botella, elixir de vida para pajarillos que aun no aprenden a volar. Les borró los corazones de las patas... no se les fueran a detener en pleno vuelo; y los lazó desde lo alto de un pastel. Sentada sobre una guitarra de aserrín los observaba planear cada tarde, suspendidos, levitando con aprobación científica. Dos aleteos y caída libre.
Botas de lluvia y un café con jazz para merendarse los sueños.

01 enero 2013

Cold

Las manos frías siempre la caracterizaron. Había en ella algo del invierno y el silencio de la nieve, aunque nunca nadie lo dijo a viva voz, porque sus ojos encerraban el fuego de las tormentas de otoño. 
En las madrugadas solía cambiarse las calcetas para dormir. Siempre impares. Las parejas perfectas nunca le perecieron dignas de abrazar su piel. 
Y los siglos cruzaban su mente una y otra vez, atrapando todas las edades de la tierra, aun sin haberlas conocido.
Una noche le cantó a la luna y ésta le dio un beso gris, que le quedó marcado en la espalda. 
Las luciérnagas que se posaban en él eran atrapadas por su campo magnético y estallaban en polvo de lluvia.
Y un día le vio. Atrapado entre las ramas del tiempo. Le preguntó su nombre y no obtuvo respuesta. Una flecha le atravesó el cuerpo en un rugido de sol y sus ojos se abrieron: volcanes dormidos que nunca supo interpretar. Para registrar la profundidad de un túnel se necesita un estetoscopio.
Las minas de los páramos yacían dormidas bajo las rocas volcánicas. Y explotaban al roce de un beso.
Pero jamás entendió por qué unas reventaban como burbujas y otras como globos aerostáticos.
Cuando se cansó de armar el rompecabezas de sus explosiones caminó al norte, a fundirse con la escarcha.
La idea de avanzar descalza y la de regresar al sol bailaban como musas que desgarran el viento y lo pintan con jirones de voz. Se quedó quieta en el risco, mientras merendaba recuerdos.


- El destino está escrito en las estrellas - susurró.
- Hasta las estrellas mueren. -