Estas noches te espero mirando al sol...Venga Valiente!

27 abril 2014

Esto no es una declaración de amor

Te dibujé en mis pupilas con los primeros rayos del día,
para grabarte en mi memoria y decirte adiós,
pero abriste los ojos y sonreiste y mi determinación se esfumó...
como las partículas de polvo que revoloteaban en tu ventana.


Quisiera contarte tantas cosas, y ninguna sale de mis labios en cuanto te apareces frente a mi. Esos ojos tuyos me iluminan y me atan. Pero, ¿cómo no guardar silencio si aplazando mis palabras compro recuerdos a tu lado? Y sabe el cielo que no hay cosa que más añore que construir recuerdos contigo.
 
Se que tienes tus propias memorias, llenas de emociones y personas y lugares; pero soy suficientemente egoísta para desear un lugar en tus recuerdos, y los que hay no son suficientes para mi: quiero tomarte de la mano mientras patinamos, y rodar por el pasto hasta que nos duela, quiero gritar y bailar a tu lado en algún concierto y gritar cosas sin sentido en la azotea de un rascacielos, quiero nadar, y cocinar algo para ti, hacernos tatuajes con tinta china y hacer guerras de comida, quiero bailar y que me veas y te sientas orgulloso de mi, quiero ver películas cursis que no te gusten y llorar, quiero vagar por las calles tomada de tu mano por la noche, y escaparnos un día de la rutina para conocer algún pueblito bajo la lluvia, quiero que me sonrías cuando despiertes y me beses mientras duermo, aunque no me de cuenta.
 
 
La cuestión es, corazón... que enamoraste a mis demonios, pero yo no puedo luchar con tus fantasmas. Así que espero. Espero el tiempo en que tengas la fuerza para elegir un camino, o yo tenga la fuerza para continuar con el mío.

03 abril 2014

Rabbit-girl

Sus demonios siempre durmieron en el reloj. Era la chica que siempre llegaba tarde, así como se retrasaba para a los nacimientos de los gatitos que se escondían en su patio, así se retrasaba también en llegar a la vida de las personas que quería. Parecía que nunca se enteraba de nada, y en su cabeza siempre había peces haciendo burbujas que flotaban y se lleban sus pensamientos, y cuando quería recuperarlos, alguien más lo había atrapado ya, y los observaba colgados en las vitrinas de los aparadores, con listones de colores y fotografías con caras felices y abrazos eternos.
Cuando plaeaba lanzarse a las picinas arcoiris de la primavera, caía sobre las hojas secas del otoño, como los ojos con los que miraba al mundo, girando a su alrededor mientras permanecía estática, buscando su lugar en la cabaña bajo el puente.