Estas noches te espero mirando al sol...Venga Valiente!

26 diciembre 2010

Love, love, love

Hay días en los que me pongo mi boina roja y salgo a cazar ideas absurdas, esas que la gente no quiere dentro de ellos porque son más de que lo podrían desear, porque les tienen miedo o porque desafían las leyes de la realidad. Pero a mi me gustan. Me gusta abrazarlas y ponerles mantas de colores para que no pasen frío. Me gusta ofrecerles calcetines con agujeros y tazas de té con chocolate. Me gusta invitarlas a cenar en la colina detrás de la última casa de esta pequeña cuidad. Y entonces, cuando se sienten felices, las ideas bailan y entran y salen de mi cabeza, besando cada una de mis neuronas, platicando con mi hígado y seduciendo a mi estómago. Y luego se van; se vuelven luces de colores: más de los que jamás he visto, más que de los que nadie verá nunca. Y comienzan a volar: vuelan en todas direcciones, como electrones sobrecargados de felicidad, zumbándome en la piel. Y cuando llegan al cielo, estallan reventando las entrellas.

Es entonces cuando me pongo las botas de lluvia, el impermeable amarillo y los lentes de 3D... porque si no tienes los ojos de dos colores diferentes no aguantarás su luz; porque si no estás de amarillo no te verán desde allá arriba y no podrán despedirse... porque si no usas las botas, se meterán por tus poros y algún día tú mismo terminarás explotando...

Pero hoy me he dejado las botas en casa, y puedo sentir el pasto en las plantas de los pies... hoy quiero explotar!

14 diciembre 2010

Bubble message

Navegando en espumas amarillas con crayolas moradas a la deriva llegué a tu playa. Y me perdí. Me convetrí en náfraga de tus acordes y el síndrome de estocolmo pintó mis oídos. Pero como todo andante de las olas, me perdí. Y es que es tu playa, tienes las escrituras en la caja de cereal debajo de la almohada; pero nunca doblas las sábanas y en tu firma duermen las arañas.
¿Será que puedes visitarme más a menudo? Las provisiones se acaban, ya me faltan varias botellas de besos y un botezo matutino... Digo, sólo por si te interesa....
pD_ ayer me mordió un cangrejo indigo. 

06 diciembre 2010

Y es que ya sabes que te quiero, y también sabes que eso (me) da miedo, y que aunque te quiera, no te lo diré.
Porque soy una cabezota. Y es lo único que tienes que saber.


u're (my) Soul

Miraba por la ventana con una estúpida sonrisa pintada en la cara, viendo todo y nada, perdida entre los cilindros metálicos que día y noche arrojaban esclaeras de humo y las huellas mentales de unos besos que no sabe si se dibujó. 
Y los millones de neuronas de su cabeza rompieron la sinapsis y una lluvia de sensaciones inundó su cielo interior. 
Porque cuando le veía no le dejaba de pensar el resto de la vida, y una vida nunca fue suficiente. Y no sabía si él lo sabía. Porque cuando le veía las palabras jugaban al escondite detrás de los nervios de sus ojos y no salían hasta que él se  hubiese dormido (ensucamadecartón723°alnorte) y era entonces cuando sus dientes abrían la carcel de sus cuerdas y concebían las palabras que deberían lloverle a él y que por alguna extraña locura nunca le rozaban las cejas. Porque las letras nunca formaban palabras con él. Porque los silencios eran su lenguaje. Porque con los ojos le gritaba que le quería, más de lo que se atrevía a admitir y más de lo que quería que él adviertiera. Porque las ocho letras de su nombre eran más de lo alguna vez pidió al genio de la linterna y eran más de lo que alcanzaba a comprender. Porque quería descifrarlo; pieza por pieza... y para eso quería el tiempo de los mares.
Y las hojas de los maples de la cancha mojada de la escuela al otro lado del aparcamiento bailaban en remolino, incitando a la tierra, dormida y tiritante, abrazada una partícula a la otra y cubierta de agua que no se atrevía a volar. Y si no sabía volar, no servía. 
Y es que si no sabes volar, no sabes nada.
Y también por eso le quería. Porque sabía volar, sabía cómo volar, aunque no supiera que sabía. Y eso le hacía aún más increíble... era parte del enigma de sus ojos; era parte de la maldición de su sonrisa eternamente torcida.
Y la sinapsis seguía sin aparecer y las funciones cerebrales comenzaban a entrar en caos. Olvidó una respiración y luego otra, y el corazón se le durmió y las manos se le calentaron y el cabello le dolió. 
Y ella seguía sin reaccionar, porque se había salido de sí, había recorrido un par de calles y le estaba obervando desde la ventana del tercer piso de una tienda de comida rápida; escondida entre las patatas y los botes de mayonesa.
Entonces las células de su cuerpo comenzaron a llamarla, a vociferar. Y con un suspiró regresó.


De-lirios

A veces,(todoeltiempo) cuando el sol pinta los mediodías de final de otoño, me invento sueños saltrines en los que me envuelves en tus besos y me pintas los labios de bugambilias.

03 diciembre 2010

Pasó la tarde contando olas, y las vio de muchos tipos: ágiles, saltarinas, poderosas, dormidas, en pleno grito y aldente. Saboreó la textura de cada una y la fotografió con las pestañas, sucias de suspiros cotenidos; después, se las metió en los bolsillos para añadirlas a su colección de irrelaidades. Esa, que guardaba en la alacena, bajo la miel y los guisantes. Las puso en conserva de besos y las envolvió en telarañas azules... [Juntoatufotografía]