Bailó, sintiendo polvo en los poros; besos de tierra electrificando sus latidos. Decidió escribirle en el pergamino más viejo los secretos de lo desconocido.Y pintarle a sus lunas su nombre, escrito en letras de miel. Porque le reventaron los labios de los besos no dados y el corazón rompió el pecho para navegar el universo como estrella fugaz. Se dejó explotar esa noche de primavera, bajo los ojos celestes que morían sobre ella. Cantó los versos no escritos y le dió al viento su forma antes de lanzarse al mar. Y bajo las ruinas de los castillos que contruía con servilletas, le dejó su rosa de los vientos, por si al coleccionista de insomnios le daba por buscar su estrella en su globo de papel.
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