Estas noches te espero mirando al sol...Venga Valiente!

20 febrero 2013

Sea

Las palabras se rompían cuando hablaba de él. Era como si la tierra se tragara todas las letras del mundo y nada quedara para describir los sueños. Las nubes se arremolinaban en torno a sus brazos, atrapaban sus células y drenaban su DNA... porque en los mundos pequeños hasta los poros tienen memoria.
Las hojas crujían bajo sus pies, en suelo ajeno, al otro lado del mundo. Al otro lado del túnel. Al otro lado del mar. Al otro lado de la realidad.
Nadie nunca supo qué fue de aquél que se escondía detrás de sus pupilas y sus palabras dulces, en esos ojos de otoño que lo abrigaron toda la vida; porque de él era el invierno y sus ventiscas, y la luz de la luna y los ojos de gato, y los mechones morados que siempre escondía.
Y de la nada, las apariciones de la luna se acabaron. Y abandonó el cielo y el mar, y se instaló para siempre en el corazón congelado de una muñeca. 
¿Cómo se sabe cuando uno esta soñando?






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