¿Qué se supone que hacemos cuando dormimos?
Los raíles se mueven rápido, se tragan el mundo. La nieve desaparece bajo los pasos que no das, bajo los pasos de los anillos de los caballos del universo.
Hubo una vez una abeja entre las montañas de Siberia. Andaba montada en una bicicleta y se bañaba en los rugidos de los lobos... Se perdió una noche en una hoguera, y sus cenizas pintaron el mar con las esperanzas de los cerezos por conocer.
Aquella niña anda bajo los túneles de vida por las mañanas, con una botas blancas y una boina roja. Sus pasos se marcan en el musgo del concreto quebrado por las risas que han pasado.
Si las flores hablaran, hablarían de las torres de vapor que vomitan nubes en el cielo lila de las mañanas de invierno. Ladridos de un perro cobarde que nunca ha seguido un auto. Las palabras se pierden en conversaciones de amistades fantasmas. Y la luna grita que le canten bailes grupales, con vestidos de encaje y corsés.
A los cielos les gusta que les piensen versos al amanecer.
Hoy cenaremos coctel de vidas.
(A Marte le gusta jugar a las escondidas)