Onda magnética que detiene los pasos
almas que no saben a dónde correr
media vuelta, ojos blancos
corazones de cristal.
Voz metálica danzante
corre al abrazo del dragón.
Hadas que te siguen bajo llamas
y sombras sin dueño;
torres que parapadean
susurros rojos
para recordar a sus princesas.
Bajo la lluvia de ácido,
nada deja de girar.
Hormigas que se comen
a quienes corren sin rumbo.
Llamas grises,
gusto a té verde en la piel.
Palabras que se disuelven
justo antes de respirar.
Profesías grabadas
en idiomas olvidados,
latidos gemelos
girando en bolas de humo.
Para salir del laberinto de espadas
es necesario aprender a volar.
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