Estas noches te espero mirando al sol...Venga Valiente!

30 octubre 2011

Heartless

A la luz de un frasco vacío me desperté esta mañana. Con los ojos cansados y el pelo revuelto, sin saber si habían pasado dos noches o una vida. Tenía un agujero negro en el ombligo. 
Buscando a tientas en los pliegues de mi cama, evalué texturas y sabores; y cuando me encontré de frente con la estrella roja que olvidaste la otra noche (la que pusiste a cantarme nanas para dormir) el corazón se levantó de la cama de un salto: se calzó los zapatos azules de tacón y las medias moradas, se enfundó en ese vestido blanco que casi nunca me pongo porque me queda pequeño... y tomando el sombrero gris y unos chocolates de mi alacena, se lanzó por la ventana. Nadie me ha dicho que ha sido de él.

Dicen que lo encontraron pegado al suelo como si le abrazara, y que aunque los servicios de emergencia le llamaron y tiraron de él para subirlo a la ambulancia en su estado órgano-casi-puré, él no se movió un ápice del suelo. Se apegó más a él, esuchando los susurros de la tierra, cantando en sinfonía cutánea odas a la tranquilidad que brinda la calidez de un beso de asfalto.

Está anocheciendo y la luz del día vuelve al frasco del que salió esta mañana, pero ahora hay un frasco más sobre mi mesa. Creo que hoy cenaré pan con mermelada.