Hoy me he encontrado mi viejo cuaderno de poesìas. Lo encontrè bajo varios àlbumes de fotos y una caja de joyerìa de fantasìa y listones de colores. No lo veìa desde los trece años... jaja, es un poco traumatico leer mis viejos escritos, la mayorìa son malos y el resto no me termina de convencer.
Como sea, señorito Set, aqui esta el poema que le dije que buscarìa, aunque a mi aun me sabe mal jaja, ya sabe, soy toda una egòlatra y ver mis "pininos" no le ayuda a mi ego xD.
Vale, aqui va....
Facturas de la vida.
Entre sàbanas blancas se revuelve agitado
ha esperado aquel dia desde que llegò a aquel lugar.
Por fin ha llegado el momento esperado
bueno o malo, llego al final.
Con la respiracion entrecortada, jadea,
sabiendo que pronto no lo harà màs;
aun no ha abierto los ojos y quizà no lo haga ya
pero ve cientos de imàgenes ante sus ojos pasar.
Buena y generosa con èl la vida fue
nunca paso hambre ni llorò por una mujer
tuvo cuanto quiso
y ninguna puerta estuvo cerrada para èl.
Su ambiciòn y su egoìsmo lo llevaron a la cima del poder.
De lujos y placeres su vida llena fue;
obtenìa lo que querìa, pero siempre tuvo que pagar por el.
Nunca nadie lo quiso, solo por querer.
Despreciò a quienes lo amaron y los alejò de èl,
se cegò por el dinero, y se guiò por el poder
hasta que en su lecho de muerte ya nadie de èl se acordò,
consiguiò quedarse sòlo y sola quedò su gran mansiòn.
¿De què le servìa el dinero si con el no compraba el amor?
¿De què le servìa esa enorme mansiòn si su voz hacìa eco en cada rincòn?
¿De què le habìa servido trabajar toda su vida con tanto esmero,
si con todo el dinero que habìa reunido no compraba un 'te quiero'?
Nadie nunca fue lo suficientemente buena para èl,
era menos que un dios, pero màs que un mortal,
creyò que nadie lo merecìa o sòlo era una interesada màs
hasta que incluso a quienes lo amaron alejò sin pensar.
Nunca tuvo un hijo, nadie le dijo 'papà';
ninguna pequeña manita sujetò su dedo pulgar
mientras desde una cuna lo observaban sin mirar,
no viò jamàs un primer paso y no supo lo que era que alguien lo fuera a abrazar.
Ahora que lo veìa al ver su vida pasar
se daba cuenta que habìa desperdiciado su ùnica oportunidad
con metas sin importancia y limitaciones sin necesidad.
Cambiò la felicidad por una vida de comodidad.
Nunca entendiò la vida, sino hasta que llegò a su final,
muriò triste y solo y nadie por èl llorarà.
Muy tarde comprendiò su error y ya nada pudo cambiar;
muriò tal y como viviò: en su soledad.