Luciérnagas marchitas,
celdas de rocío,
membranas dormidas
bajo nuestros pies.
Verde que araña
cosquillas ciegas,
programadas
para el punto exacto
de líneas paralelas
en el mecanismo de tiempo.
Juramentos encontrados
al aire.
Manto de agua suspendida
sobre las mejillas.
El viento inventa canciones,
suspiros
de tardes grises en Japón.
Recuerdos de un cielo triste
y un abrigo frío;
estallido sanguíneo
de un momento congelado.
En otro mundo
siempre tendremos dieciseis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario