Estas noches te espero mirando al sol...Venga Valiente!

28 noviembre 2010

Gris

Lo largo de tus besos ácidos e incorpóreos se pesaba con compases de 76 grados, estabilizando los termómetros anclados a las larvas verdes vestidas de cerezas fritas y hojas de roble que desprendían un fétido olor a alcohol y jazmín. 
Giré cinco mil grados latitud norte y me estrellé con un deseo perdido del des-conocido del camino oblicuo en la dirección opuesta a mis pulmones. 
Dieciseis pájaritos treparon sobre mi cabeza, agitado las plumas gris ocre que les pinstaste ayer.
Mi corazón se paró. Tragó un poco cuando tus billones de células saludaron a las mías, con el magnetismo que no has atinado a advertir, y alizándose el vestido, comenzó a danzar (frenéticamente) de nuevo.... a ver si volteabas a ver sus zapatos rojos esta vez.

Buscaba el abrazo de un ente errante que cantaba en las nubes de polvo que nunca se disolvieron del cielo.
Le buscó por miles de cristales quebrados y por más de 1200 lunas de azufre, pero el arlequin nunca despertó, nunca oyó su grito y nunca se enteró... de que la voz del viento le buscaba.

15 noviembre 2010

Quería conocerle, pero no sabía cómo....

Miraba el reflejo del humo en el cristal de la ventana buscando una respuesta a las miradas que no hemos cruzado, y me he preguntado si en realidad he visto tu mirada, la real. Porque despues de tanto tiempo he notado que me faltan tus canciones y la marca de tus lápices preferidos y que no conozco la marca que te queda cuando despiertas y las sábanas han dejado sus besos en tu cara. Porque me faltan las palabras que no le has dicho a nadie y que quiero que me grites. Me faltan tus pasteles y la forma en que miras cuando explotas. Me falta tu mal aliento y los grillos de tu patio.Me faltan tus cuerdas rotas y el sonido de tus trenes. Me faltan tus chocolates y tus gatos fosforecentes. Porque con las luces parpadeantes que cuelgan de los puentes asimétricos de tu camino a la escuela, una epifanía me ha aplastado: me faltas. Me faltas tú y tus manos llenas de arcilla y miel. Me faltas con pantalones y sin ellos. Me faltas de mimo y de trovador. Me faltas con la mirada seria, leyéndome a Murakami, me faltas bohemio con tu poncho y tus sueños de campo y azufre. Me faltas cantando, me faltas leyendo una enciclopedia. Me faltas en el metro y en bicicleta. Me faltas en calcetines. Me faltas planeando viajes al otro lado del mundo.. o a este mismo lado, pero unos cuántos grados a la izquierda, en otra latitud y longitud, que Grenwish no se nos irá a ninguna parte. 
Navegando entre mis ideas de fábrica de neumáticos rojos, he descubierto y vuelto a cubrir todo lo que me falta por conocerte. Tus ideas absurdas y las sonrisas que escondes. Las cosquillas y la desesperación. Tus temores y mis mentiras. Tus caprichos y mi egoísmo. Tus silencios y mis ideas perdidas.
El sonido del caucho y el asfalto me ha hecho recordar... que siempre olvido que ma falta todo eso en cuanto veo tu voz acercándose por la banqueta y me abraza los pies.

09 noviembre 2010

Chicapájaro

Te contaré un secreto:
Si pudiera ser un pájaro, sería un colibrí; para que mi corazón latiera más rápido que el de cualquiera, incluso que el tuyo. Y te querría más rápido, antes incluso de que te dieras cuenta. Y cuando lo hiceras, volaría hacia atrás, antes de que me hipnotizaras con tus ojos felinos...
Puedes ir plantando flores en tu jardín. Quizás sea un ave suicida.


A veces me pregunto que escondes bajo las pecas de tus ojos, y si me lo dirás algún día. Y luego no quiero saberlo y lo grito a las luces andantes que vuelan sobre los railes de metal arcoiris enredando mis pensamientos. Corro en dirección opuesta a tus abrazos, temiendo tus besos y acariciando la piel detrás de tus orejas, frías. Temo ser encontrada y que tus palabras y tus colores ya no me hipnotizen, o que mi voz no encuentre lugar en tus pulmones. Asi que corro, y me atrapas. Y me abrazas. Y me pierdo.
A veces me pregunto si en verdad sabrás el poder que ejercen tus canciones sobre mis acciones y el peso que tienen tus reflejos en mi luna; desvías mis cometas y te robas mis razones para no quererte. Y mis razones eran sensatas. Eran.
A veces me pierdo en los gritos de tus paginas azules y los laberintos grises que trazaste con tus yemas en los bloques de mármol cubiertos de algodón que hay entre tu cabello. Detrás de los ecos de los besos que me debes. Y mira que me debes muchos. Tantos como células en tu cuerpo y conexiones en tu cerebro. Asi de tantos. Asi de pocos.