Miraba el reflejo del humo en el cristal de la ventana buscando una respuesta a las miradas que no hemos cruzado, y me he preguntado si en realidad he visto tu mirada, la real. Porque despues de tanto tiempo he notado que me faltan tus canciones y la marca de tus lápices preferidos y que no conozco la marca que te queda cuando despiertas y las sábanas han dejado sus besos en tu cara. Porque me faltan las palabras que no le has dicho a nadie y que quiero que me grites. Me faltan tus pasteles y la forma en que miras cuando explotas. Me falta tu mal aliento y los grillos de tu patio.Me faltan tus cuerdas rotas y el sonido de tus trenes. Me faltan tus chocolates y tus gatos fosforecentes. Porque con las luces parpadeantes que cuelgan de los puentes asimétricos de tu camino a la escuela, una epifanía me ha aplastado: me faltas. Me faltas tú y tus manos llenas de arcilla y miel. Me faltas con pantalones y sin ellos. Me faltas de mimo y de trovador. Me faltas con la mirada seria, leyéndome a Murakami, me faltas bohemio con tu poncho y tus sueños de campo y azufre. Me faltas cantando, me faltas leyendo una enciclopedia. Me faltas en el metro y en bicicleta. Me faltas en calcetines. Me faltas planeando viajes al otro lado del mundo.. o a este mismo lado, pero unos cuántos grados a la izquierda, en otra latitud y longitud, que Grenwish no se nos irá a ninguna parte.
Navegando entre mis ideas de fábrica de neumáticos rojos, he descubierto y vuelto a cubrir todo lo que me falta por conocerte. Tus ideas absurdas y las sonrisas que escondes. Las cosquillas y la desesperación. Tus temores y mis mentiras. Tus caprichos y mi egoísmo. Tus silencios y mis ideas perdidas.
El sonido del caucho y el asfalto me ha hecho recordar... que siempre olvido que ma falta todo eso en cuanto veo tu voz acercándose por la banqueta y me abraza los pies.