Pasó la tarde contando olas, y las vio de muchos tipos: ágiles, saltarinas, poderosas, dormidas, en pleno grito y aldente. Saboreó la textura de cada una y la fotografió con las pestañas, sucias de suspiros cotenidos; después, se las metió en los bolsillos para añadirlas a su colección de irrelaidades. Esa, que guardaba en la alacena, bajo la miel y los guisantes. Las puso en conserva de besos y las envolvió en telarañas azules... [Juntoatufotografía]

"El que ha naufragado tiembla incluso ante las olas tranquilas".
ResponderEliminarOvidio.
Sus palabras promiscuas y la noche que les da cabida.
saludos