Cadenas de luz que delinean nubes
y mareas de aves tras el cristal.
A veces te imagino,
Con tus ojos grises y tu piel de niño.
La belleza de una cuidad de metal,
suspiros sobre las llamas
que rompen la noche
Azoteas europeas.
Besos en la oscuridad.
Dime si imaginas mis pupilas
en los soles de tus mañanas de invierno.
Arcoiris en el pavimento de la ciudad que nunca llora.
Globos que llevan música a donde van.
Dicen que el Mediterráneo huele a café y especias,
a ver si nos damos una vuelta alguna vez.
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