Perdió su alma en un campo de margaritas,
con un mar sólido sobre su cabeza.
Andando sobre caminos inexistentes,
con la certeza de un destino escrito en nubes
y anillos con promesas desconocidas.
El horizonte nunca estuvo más cerca ni más vacío,
pero no por ello menos excitante.
La luz que besa sus mejillas
acaricia tu mano al otro lado del mundo.
Descubrir los sueños dormidos en células oráculo.
Andar más allá del sol.
¿Puedes abrazarme con tu mirada?
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