Las palabras se llovieron sobre la cuidad el martes pasado, y todos los signos de puntuación destrozaron el pavimento y los semáforos, los techos y las flores; porque las letras, cansadas de su abandono, decidieron suicidarse, y se dejaron caer desde el cielo para que por lo menos por una última vez, se las recordara.
El desastre de las palabras, asi quisieron llamarlo, pero nadie pudo hacerlo, porque las letras ya no existían...
No hay comentarios:
Publicar un comentario