Ya no me alcanza el tiempo para recordarte... ¡Que estupidez!
Ayer el calendario me anunciaba una fecha más para agregar al año que avanza sin tregua y sin ti... me dije a mi misma que haría un pastel, de esos que siempre hago y nunca sabré si te gustan o no... ¿a los vampiros les gusta el chocolate?
Solía llamar al viento para que te llevara mis palabras y ahora apenas te recuerdo, me obligo a recordarte... la memoria humana es una maldita convenenciera; se llevó tus palabras, borró tus sonrisas y escondió tus canciones. Pero nunca ha podido robarse el estremecimiento que me recorre cuando pronuncio tu nombre. Y no dejaré que lo haga. Eres mi pesadilla. El terror nocturno de mis sueños infantiles. Te alimentas de mi insomnio y juegas a armar duetos a 7 mil kilómetros conmigo. Eres mi drácula personal. Eres mi incorpórea valentía y la seguridad en mis palabras. Porque apelaste a la muerte por mi. Porque tus paredes blancas me dijeron adiós. Porque fui especial por primera vez... una vez. Porque lloré por primera vez por ti y no lo he vuelto a hacer por nadie mas. Por tu corbata y tus mechas azules. Por la gorra que llevabas al revés. Por todas las cosas que no te dije y siempre pensé. Por ser el bruto más grande que jamás conoceré. Porque no dejarás que te olvide. Porque guardaré tu nombre.
Regresaré al jardín rojo... Buscaré bajo las hojas tu secreto.

Guarde los nombres y lleve índice de los rostros puede que una noche de estas se de cuenta de que la vida no es tan cíclica como pensábamos.
ResponderEliminarLa musa eterna que trabaja de noche.